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Rafael de Penagos Zalabardo

7 de abril de 1889 - 1954

Rafael de Penagos (1889-1954) fue un dibujante y pintor español. Fue el creador en España de la ilustración Art Déco, el estilo que marca la incorporación de los lenguajes de la modernidad en la vida cotidiana.

Penagos estudia en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde recibe clases de Emilio Sala y Antonio Muñoz Degrain, dos de los grandes ilustradores gráficos de la revista Blanco y Negro. Aunque compagina desde el principio la ilustración gráfica y la pintura, pronto demuestra la enorme calidad que alcanza en los dibujos. Participe del ambiente cultural madrileño, y asiste asiduamente a las tertulias de Valle-Inclán en el Nuevo Café de Levante.

Su hijo, Rafael de Penagos, fue un conocido y excelente actor de doblaje.

En 1913, consigue una beca de estudios para ir a París y a Londres. A su regreso, empieza a desarrollar una intensa actividad como cartelista y publicista para diferentes casas comerciales. De forma paralela trabaja como ilustrador en las principales revistas del momento, como Nuevo Mundo, La Esfera o Blanco y Negro, y para editoriales como El Cuento Semanal o La Novela Corta.

En 1925, recibe el galardón más prestigioso del momento: la medalla de oro en la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París. Durante la Guerra Civil, Penagos vive en Valencia, donde ocupa la Cátedra de dibujo en el Instituto Obrero de Valencia. Es uno de los veteranos cartelistas republicanos pero, en esos momentos, la mayoría de las revistas para las que había trabajado ya habían desaparecido. En 1948 se marcha al exilio en Sudamérica (Chile y Argentina). En 1953 regresa a España y, un año después, muere en Madrid.

Las ilustraciones Art Déco creadas por Penagos representaban una nueva sociedad urbana y moderna. Estaban protagonizadas por una nueva mujer, que pasaría a definirse como la "mujer Penagos": mujer delgada, sin caderas, que fumaba, practicaba los deportes más sofisticados, mostraba gran afición por lo exótico, etc.

La colección más importante que existe, compuesta por 246 obras, es propiedad de la Fundación MAPFRE.

Fuente: wikipedia.org


En 1884, el mismo año en que nace Penagos moría en París el conde Villers de l'Isle-Adam, quien había creado la Eva futura. Pero mientras que la Eva futurista de Villers no era más que una máquina para hacer el amor, la mujer de Penagos en vez de una máquina sería una imagen: una imagen para imaginar el amor.

Rafael de Penagos Zalabardo creó un tipo de mujer, y con ella fue capaz de ilustrar seductoramente toda una época, sería inútil querer entender el Madrid de los años veinte sin mirar los dibujos de Penagos.

Nació el 7 de abril de 1884, en un hotelito de la calle Granada en Madrid. Fue uno de los dieciocho hijos que surgieron del matrimonio entre José María de Penagos y Encarnación Zalabardo, casi todos sus hermanos fallecieron prematuramente.

En 1900 se matriculó en la Escuela Superior de Artes e Industrias, y en 1904 ingresa en la Escuela de Bellas de San Fernando donde recibe clases de Emilio Sala y Muñoz Degraín, además coincide con José Solana y Victorio Macho. Participó intensamente en el ambiente cultural madrileño; formó parte de la tertulia del Nuevo Café de Levante presidida por Valle-Inclán y Ricardo Baroja, con los que mantuvo una gran amistad.

En 1913 se traslada a París presionado por la Junta para Ampliación de Estudios hasta que viaja a Barcelona por unos días, un año más tarde, para recoger el importe del segundo y cuarto premio (seis mil pesetas, una fortuna en la época) de unos carteles que envió a un consurso internacional organizado por la Casa Amatller.

En 1914 se dirige a Londres hasta que estalla la primera guerra mundial y regresa a España donde vuelve a instalarse en Madrid, en un estudio de la calle Alfonso XII, número 36, frente al Retiro donde lleva una vida bohemia y mundana. En 1923 se casa con María Giménez Angulo, con la que tiene un par de mellizos al año siguiente; Rafael, actor de doblaje y poeta español, y José María. En 1925 recibe la medalla de oro por la Exposición Internacional de Arte Decorativo de París. En esta etapa su trabajo abarca desde la confección de carteles para la industria cinematográfica hasta la colaboración en editoriales y publicaciones periódicas varias, sin olvidar la actividad docente, pues en 1935 es nombrado catedrático de Dibujo tras una oposición en la que obtiene el número uno. Entre sus compañeros en las tareas docentes figura Antonio Machado.

Los años cuarenta están marcados por su viajes por Latinoamérica lo que le brinda la oportunidad de extender su arte, principalmente en Chile y Argentina. En 1953 vuelve a España para instalarse en Madrid y muere al año siguiente, el día 24 de abril a consecuencia de una trombosis cerebral en un piso de la calle Bordadores número 6, a la edad de 70 años.

Penagos ocupa un destacadísimo lugar en la historia artística española de comienzos del siglo XX, cuando aún sobrevive en Europa el sentir del Art nouveau que hiciera su presentación en Bruselas en 1893 y que en España recibió el nombre de Modernismo,

Centró principalmente su actividad pictórica en el campo de la ilustración, para la que poseía dotes excepcionales. En la personalidad de Penagos se resume toda una época madrileña, lleno de imágenes de la vida española que aún prevalecen a lo largo del tiempo con la misma calidad que poseían al salir de las manos de su maestro.

Empezó a confeccionar dibujos para La novela ilustrada, dirigida por Vicente Blasco Ibañez. En 1912 colaboró con la revista Por esos mundos e ilustró el libro Voces de Gesta, de Valle-Inclán, además de ilustrar las portadas de sus Sonatas. En 1915 Ortega y Gasset le encarga el cartel de su revista España, que aparecerá también como portada para esa publicación. En este año, además, comenzó a ilustrar los Célebres Cuentos de Calleja .

Aquí es donde empieza a plasmar la burguesía en sus dibujos a medida que va abandonando el modernismo para imbuirse en el Art Déco en 1917, tras el impacto que recibe la llegada de los Ballets Rusos que influyen profundamente en su estética.

En el el intervalo entre 1920 y 1930 sus colores se hacen más ácidos, su línea se torna más marcada y desaparece el sombreado. En 1922 realiza el cartel para el Gran Kursaal, de San Sebastián, y en 1927 el cartel cinematográfico de La hermana San Suplicio, dirigida por Florián Rey. También colabora con grandes revistas argentinas; Caras y Caretas, Cigarrillo 43. Y otra española; Cosmópolis. Aunque la mayor parte de su obra figura en revistas como; La Esfera, Blanco y Negro, Nuevo Mundo y ABC.

Penagos prestó particular atención a las importantes transforaciones que, como en el resto de Europa, experimentó la sociedad española en el período de Entreguerras. La obra de Penagos no sólo tiene una importancia artística, también es un documento sociológico de una época, mostraba las luces y las sombras de la bohemia intelectual madrileña. De manera especial, su representación de la mujer característica de la sociedad urbana y moderna: la mujer que fumaba, deportista, que mostraba afición por lo exótico, una mujer activa y libre, la llamada Eva Moderna. En ella, además de resumirse una nueva estética, se mostraba una nueva forma femenina de concebir la vida; la ruptura con la mujer plácida, sumisa, previsible y ligada al hogar. El nuevo estereotipo al que aspiraba la mujer española de esos años.

Creó una imagen de mujer, la madrileñita de que hablaba Julio Camba. Para Edgar Neville, Penagos enseñó a las españolas a no engordar. "Creé un tipo de mujer que no era el reflejo exacto de su época pero que influyó en ella porque, a partir de sus imágenes, fueron las propias mujeres quienes quisieron parecerse al modelo", comenta Rafael de Penagos. Para Máximo, el artista fue un constructor de sueños que creó una mujer que no existía.

Llegué a Madrid. Yo venía

del mar de Cádiz. Yvi,

¿qué vi, qué es lo que veía?

Un Madrid lleno de ti.

Vestidas o no, risueños

finos, gráciles halagos,

nuevas mujeres, ensueños

de Rafael Penagos.

¿Qué vi, qué es lo que no vi?

El aire lleno de ti.

Rafael Alberti

Penagos eligió el dibujo como lenguaje universal: uno de los más claros y hermosos para comunicarse con los demás. Pero no solamente lo eligió sino que lo hizo suyo, de tal forma que su obra es inconfundible. Penagos fue un genial artista que supo entender muy bien el tiempo que le tocó vivir y del que nos ha dejado un extraordinario testimonio.

Fuente: pintegrado2.blogspot.com

 




 

 

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