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Los inicios de la

publicidad (años 40-70)

Los primeros

anuncios

Desde la fundación de La Casera®, Felix Duffo supo que apostar por la publicidad era esencial para darse a conocer y optó por campañas revolucionarias para la época. Por ejemplo, contar con una flota de vendedores ambulantes en triciclo que repartían botellas gratuitas entre las familias que, además, cuando lo terminasen ya dispondrían de un envase que intercambiar por el siguiente sin pagar el “casco”. También apostó por los cupones descuento, que permitían probar La Casera® casi gratis, y por lo que hoy conocemos como branded content: “publirreportajes” en periódicos como La Hoja del Lunes en los que, semana a semana, se iban explicando las bondades del producto, e incluso un peculiar concurso a principios de los 50 en una de las radios más populares de Madrid: Radio Intercontinental. En el programa “El auto de la fortuna”, una unidad móvil se acercaba a una barriada y elegía un domicilio al azar. Si la persona que abriese la puerta al equipo les presentaba una botella de La Casera® empezada pero no terminada, ganaría un suculento premio de 500 pesetas (que en dinero de hoy equivaldría a más de 200 euros).

En cuanto a la publicidad impresa, en estos primeros años se presenta el producto haciendo hincapié en que era un acompañamiento perfecto para cualquier comida y en cualquier “hogar moderno”, a la vez que se sugiere tomarla sola o mezclándola con vino, por supuesto, pero también con anís, menta, coñac…. ¡e incluso café!

También nos llama la atención la insistencia en la salubridad del proceso de elaboración. Los anuncios nos hablan de su “depuración perfecta y esmerada elaboración en modernísimas máquinas especiales”, destacan que está “embotellada con agua doblemente filtrada” o que “se atiene a sus postulados de garantía, higiene y calidad”. Y es que en aquella época las intoxicaciones alimentarias resultaban bastante frecuentes, producto de la falta de legislación sobre controles sanitarios. Por eso, La Casera® quería dejar claro que su moderno proceso de fabricación garantizaba la higiene y la calidad.

A mí

La Casera (1967)

Al gusto de la época, estos primeros anuncios televisivos apenas tenían más objetivo que reforzar el nombre de la marca y grabarlo en la memoria de los consumidores, especialmente las madres y los niños, con una canción pegadiza. Esta campaña tuvo dos anuncios televisivos: uno en el que se mezclaba animación e imagen real, en el que unos niños animados interactúan con la botella de gaseosa; y otro en imagen real en el que una madre juega con sus hijos en el parque. Como vemos, la presencia de la familia ya es patente, y será una constante en La Casera® durante años.

En la versión impresa, para periódicos y revistas, “A mí La Casera®” fue la campaña en la que se promocionó el lanzamiento de los nuevos sabores de Naranja y Limón, especialmente dirigidos al público infantil.

¿Te acuerdas cuando

bebíamos agua? (1968)

Este es probablemente el primer anuncio que marca un tono de humor hiperbólico que se convertiría en parte de la personalidad de la marca. En él, el matrimonio protagonista del anuncio recuerda cuando aún bebían agua con las comidas para saciar la sed (“algo tan elemental”), y lo comparan a ir a lavar la ropa al río, mientras que celebran tener La Casera® que “satisface totalmente”.

A finales de los 60, la sociedad comenzaba a cambiar. Llegaban nuevas invenciones, nuevas ideas, músicas y culturas, en gran parte por el boom del turismo, y nadie quería quedarse atrás. Por eso, lo “moderno” era un buen argumento de venta. Y así La Casera® se posicionaba como “bebida de hoy”.

La Casera

es de casa (1978)

La publicidad continúa evolucionando, y una nueva era de anuncios ya reforzaban valores más emocionales. ¿Qué hay más casero que la hora de comer en casa? A finales de los 70, nada. Por eso La Casera® refuerza su nombre a través de la publicidad centrándose en este momento de consumo, visto desde el punto de vista de los mayores y los pequeños.

Te estábamos esperando /

Transparente (1978-1980)

Una curiosa campaña en la que se prueba otro tono de comunicación. En un primer spot, La Casera® se reivindica como una bebida transparente, sin artificios ni excitantes (que era como se llamaba entonces la cafeína) “porque sabíamos que llegarías a entendernos”.

Una vez planteado el posicionamiento, otros anuncios nos lo desarrollan en un ambiente familiar. Vemos diferentes escenas en las que padres e hijos se divierten al aire libre de un modo espontáneo, sin artificios, sin perfección artificial y con humor, algo que también sería parte de la marca.

En una segunda oleada de 1980 y 1981, el atributo “Transparente” cobra importancia. Ante la competencia de otros refrescos, La Casera® presume de ser natural y sin aditivos.

Navidad (1979)

Los anuncios de Navidad no son demasiado frecuentes en La Casera®, una bebida que suele estar más presente con sus campañas en los meses de verano, por lo que este es especialmente curioso. Su ambiente es especialmente acogedor sin caer en el sentimentalismo, con un mensaje optimista y un punto de humor. Curiosamente, 10 años después de aquel anuncio en el que La Casera® era “la bebida de hoy”, ahora es “la de siempre”. En una época de incertidumbre política y social, los referentes familiares aportaban seguridad.